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Deceso [Versión original]


Ven, y mira dentro de su mente, laberintos derrumbados y misterios complejísimos en labores de parto, sobre las paredes de polvo de esos laberintos que los pensamientos intrincados todavía mantienen en pie, a pesar de su escasez.

Mira los caminos básicos y simples por los que transita su vida, contempla con asombro la sencillez y la transparencia de sus pasos. No hay sofisticación ni enredos complicados en sus pupilas ni mucho menos en sus neuronas: un ser humano básico, apenas levantado hacia la vida, sólo con el aire en los ojos coloridos, un aire diferente que nace y renace sin descanso, un aire hambriento de mundo, y de vida.

¡Un aire esperanzado llorando sobre el romanticismo, los ideales y las fáciles pero imposibles ideas de fuerzas desconocidas y poderosas rigiendo el curso loable de su mañana!

Ven, y conversa con él, inocente y desprevenido. Oye sus palabras cabizbajas y apesadumbradas, oye sus ideas nada suspicaces y sus discursos flacos y crédulos. De seguro te sorprenderá su confesión, esa sobre la depresión con sus sombras terribles en la lluvia y en la noche, acechando sus descuidos y mutilando sus creencias, tomando poco a poco cada parte de él, aprovechando su vulnerable disposición en un mundo gigantesco y prácticamente desconocido, con diminutos cielos azules y tranquilos.

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Entrega


Pensamientos y prosa originales

Quiero ahora presentarte el alma
de la máquina extraña que fabriqué de niño.
Me tomó mucho tiempo desarrollarla,
aunque no puedo decir
que sea mi más preciado secreto.

Ahora recuerdo que lo llamaba,
pretenciosamente,
el altar.

Un altar de la memoria
que no admite
una única persona en el viaje.

No conocí a nadie
que pudiera hacer el viaje conmigo,
hasta que te conocí.
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Ataque [Versión Original]

Arte y Poesía
"Crazy, Crazy, Crazy Minerva?" - Salvador Dalí

Estaba tremendamente triste y solo, de nuevo, aunque siempre he estado sólo. No podría cerrar los ojos y entregarme a Morfeo con la placidez con que lo he hecho tantas miles de veces, no esta vez. Estaba como inconsciente, como si hubiera bebido mucho, aunque sorpresivamente me sentía como muerto y equivocado, y a un tiempo, sobre-excitado, rojo y caliente, sumamente caliente.

La noche había sembrado sus semillas de desesperación con premura y sorprendente diligencia. Yo debía estar profundamente dormido para ese entonces, pero no en esta noche, inspiradora macabra de los silentes fantasmas que salen de las fosas nasales y de los oídos y los labios de mi cuerpo, embotado y perdido en las confusiones nocturnas que asechaban fieramente mi cabeza.

¿Y dónde está tu afecto?

Ni por suerte tenía oportunidad de escapar a los tormentos que se avecinaban raudos y poderosos sobre mis sentidos adormecidos. Ni por suerte encontraría tu cariño. Sólo he de esperar esa especie extraña y convulsionada de eclecticismo agobiado y furioso que cada cierto tiempo se desquita contra su portador, el mismo que le encarcela y le obliga a reprimirse.

No siempre puedo encadenarle. No puedo siempre ignorarle como quien ignora los dolores predictores de una enfermedad demasiado futura. Y se vuelve inusual, y cada vez que me encuentro con él, me parece como algo que jamás hubiera visto; y es que cambia demasiado rápido en la oscuridad y el confinamiento obligado al que le someto.

Cada vez que me ataca, lo siento cálido de una manera distinta, embelesado y sufriendo, enredado en una experiencia nueva, terrible y escandalosa para mi mente. Su novedad infalible es una garantía de impredecibilidad desbordante.

Se terminan las últimas partículas de tu afecto extendido, y se avecina mortalmente un aire encerrado y gris que bordea la habitación subrepticiamente. Pero yo ya lo siento. Como si una puñalada me arrebatara la vida al ritmo en que se desborda la sangre fuera de mi cuerpo, él me envuelve violentamente en una inmovilidad agotadora, justo después de que la última partícula de ti se ha desvanecido.

No me puedo sentar en una esquina, no puedo llorar ni lamentarme, ni siquiera suspirar, no tengo tiempo ni movilidad para eso. Estoy paralizado e hiper-consciente, no tengo nada de ti, y todo de él. Me ahogaré el tiempo justo para no terminar con mi vida, él se mofará de mi debilidad y de su autoridad sobre mí, me escupirá a los ojos y dará su último golpe con los bríos propios de un héroe épico. Me dejará asustado, luego te buscaré, y escucharé como se ríe detrás de mi cabeza, detrás de mi cerebro. Detrás de todo lo que es mío y todo lo que es tuyo.
 
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