De vez en cuando un oleaje de desesperación estremece mis músculos, y en un estallido breve, aunque memorable, agoto apasionadamente las reservas de mi fuerza. Jamás un estallido ha durado lo suficiente como para escapar de aquella tierra confinada de palabras y procrastinación.
Pero no puedo sentarme a escuchar los espíritus de la prognosis mientras acumulo una nueva ración de ímpetu. Así que, en una embestida visceral me he puesto las vendas de la locura. Sus espinas ya se han clavado profundamente en cada centímetro de mi cuerpo.
El sufrimiento me invita a abandonarme en pasado y futuro, me separa de mis pensamientos temporales arrancándome la piel y dejándola en las vendas.
Con cada paso que doy en medio de un estremecimiento ensordecedor, miles de escombros caen de mí como costras de un cuerpo enfermo, y mi caverna se desmorona lentamente, cubriendo para siempre miles de palabras y pensamientos elaborados, robándome la inteligencia y dejándome apenas como un ser animado, con un propósito atormentando mis músculos.
-
¡Encuéntrame en Twitter!
-
"¡Sígueme en Facebook!
-
RSS
Contacto