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Dolor [Prosa]

Ahora que estamos llorando, aunque sea de a ratos y de a poco, dejemos que esas gotas tan humanas surquen nuestras mejillas, y se abran camino entre la calidez de nuestra piel y nuestra tristeza.

Paseemos por un momento por el parque de las dolencias, abracemos el tronco de nuestras molestias como a un viejo sabio. Vayamos al lago melancólico, sintamos su arcaico y experimentado sufrimiento, humedezcamos los pies en la orilla. Y para los más valientes, démonos un chapuzón al estilo infantil, ese que no teme y por ende disfruta más.

Aprovechemos el dolor que nos queda, antes de que el sutil aroma de su ingenuidad se disipe en nuestras entrañas. Entremos entre puntapiés insensibles y admiremos la armonía seca y profunda que crean los lamentos de nuestra miseria.

Aprovechemos el dolor mientras dure, prueba suprema de nuestra humanidad y el carácter sensible de nuestra realidad insomne y fláccida. Aprovechemos el padecimiento antes de que se congele en nuestro corazón y cicatrice deficientemente con algo de sangre y de vida, que luego se vuelve escarcha, como el futuro.

Roca azul en medio de dos rocas grises
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Insaciable - Oaris [Invitados]

Creciente la ventisca
Forzando a devolverlo
Pero la idea ya está escrita
Más creciente la raíz

Y el camino no está firme
Y los zapatos tallan el tendón de Aquiles
Y la cerveza que está escasa
No acompaña a la resaca
Pero la idea cementada
Hace más firme la calzada

Ahora el camino retrocede
La gravedad falla
El sol en el Oriente
El destino al Occidente
Aún vislumbro mi sombra
Pues la idea continúa

Y ayer que estaba en cama no era nada
Hoy camino hacia lo mismo
Aunque ayer era de noche
Hoy también procuro no ser visto
Porque vaya que idea tan maldita
Y maldito el que la siga

No se rinde, es longeva
Popular de las que mata
Pero se niega y no envenena
Y aquí sigo y también aquí esta ella.

Arribó el momento esperado
Aquel en el que se partió la historia
Aquella idea realizada tal cual como en los sueños

La realidad igual cambió
Pero nunca sabré si funcionó
Ahí la maldición.

Oaris
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Anhelo

"He descubierto que la vida es una experiencia encantadora, 
activa y a veces aterradora; 
y la he gozado plenamente. 
Acaso alguna vez haya percibido un lamento con un oído, 
pero siempre un canto con el otro".
Sean O'Casey

Que aquellas viejas súplicas sean escuchadas, a destiempo o no, de tal manea que una mañana, cierta conspiración en el universo se complete y las bendiciones anheladas lluevan sorpresivamente sobre mí a la hora menos suspicaz.

Que disfrute intensa y raudamente, con suavidad e intensidad, con extrema lentitud y con absurda rapidez. Tempestuosamente viviré, con huracanes o suaves oleajes a cada segundo.

Existiré mejorando y viviré con las ganas que le faltan a los que desprecian su vida. Contemplaré amaneceres sin pronóstico y recibiré lo que ya me ha sido dado pero no he descubierto. Abriré mis sentidos para disfrutar de mis presentes.

Mi vida cambia a velocidades colosales, me renuevo continuamente y aprendo sin saciedad. Me reboso de experiencias interesantes. Se despierta una poderosa entidad dentro de mí.

Tengo tantas mezclas acumuladas dentro de mí que tarde o temprano explotarán para dar paso lleno a lo que fue constreñido alguna vez, por causas internas o externas, así que vendrá lo increíble. Sólo debo estar al ciento por ciento para recibirlo como es debido.

Torre de Eiffel en miniatura

La energía del 'Administrador del Tiempo' fluye desde mis adentros, haciendo incrementar impetuosamente mi fortaleza. Se me concede aprovechar minuto a minuto, se me permite disfrutar segundo a segundo.

Haré mi pensar una realidad. Me presento excusas y pido perdón por todo lo que dejé de hacer y por los errores que cometí. Debo aprender con ahínco de mis vivencias y especialmente de mis errores. Debo usar toda mi destreza para actuar y hacer las cosas para incrementar y mejorar mi habilidad con la práctica.

Debo permitirme al máximo la inspiración superior que determina el grado de compromiso y entrega para nunca desfallecer. Tendré una voluntad que asegurará el nivel de calidad de las cosas que hago. Debo mantener mi entusiasmo y ser constante con mis obligaciones.

Son estos mis deberes para conmigo mismo: Puedo esperar lo mejor si doy lo mejor. Me iré transformando en lo que quiero; no espero ayuda de nadie y lograré mis objetivos sin morir intentándolo.

A áquel la vida le sonríe, y su existencia se ve confortada por las innumerables experiencias diversas que se acercan a su puerta, y que él también busca. Son tan frecuentes que ya se acostumbró a estar siempre tan motivado y animado.

No siempre son grandes momentos. Desde pequeños detalles, se saborea esa sal que le da ese gusto extraño de placer. A cada rato se ve sorprendido con tan raras amalgamas de emociones que no es un misterio verlo sonriente y sorprendentemente enérgico a cada segundo.



 
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