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Anhelo

"He descubierto que la vida es una experiencia encantadora, 
activa y a veces aterradora; 
y la he gozado plenamente. 
Acaso alguna vez haya percibido un lamento con un oído, 
pero siempre un canto con el otro".
Sean O'Casey

Que aquellas viejas súplicas sean escuchadas, a destiempo o no, de tal manea que una mañana, cierta conspiración en el universo se complete y las bendiciones anheladas lluevan sorpresivamente sobre mí a la hora menos suspicaz.

Que disfrute intensa y raudamente, con suavidad e intensidad, con extrema lentitud y con absurda rapidez. Tempestuosamente viviré, con huracanes o suaves oleajes a cada segundo.

Existiré mejorando y viviré con las ganas que le faltan a los que desprecian su vida. Contemplaré amaneceres sin pronóstico y recibiré lo que ya me ha sido dado pero no he descubierto. Abriré mis sentidos para disfrutar de mis presentes.

Mi vida cambia a velocidades colosales, me renuevo continuamente y aprendo sin saciedad. Me reboso de experiencias interesantes. Se despierta una poderosa entidad dentro de mí.

Tengo tantas mezclas acumuladas dentro de mí que tarde o temprano explotarán para dar paso lleno a lo que fue constreñido alguna vez, por causas internas o externas, así que vendrá lo increíble. Sólo debo estar al ciento por ciento para recibirlo como es debido.

Torre de Eiffel en miniatura

La energía del 'Administrador del Tiempo' fluye desde mis adentros, haciendo incrementar impetuosamente mi fortaleza. Se me concede aprovechar minuto a minuto, se me permite disfrutar segundo a segundo.

Haré mi pensar una realidad. Me presento excusas y pido perdón por todo lo que dejé de hacer y por los errores que cometí. Debo aprender con ahínco de mis vivencias y especialmente de mis errores. Debo usar toda mi destreza para actuar y hacer las cosas para incrementar y mejorar mi habilidad con la práctica.

Debo permitirme al máximo la inspiración superior que determina el grado de compromiso y entrega para nunca desfallecer. Tendré una voluntad que asegurará el nivel de calidad de las cosas que hago. Debo mantener mi entusiasmo y ser constante con mis obligaciones.

Son estos mis deberes para conmigo mismo: Puedo esperar lo mejor si doy lo mejor. Me iré transformando en lo que quiero; no espero ayuda de nadie y lograré mis objetivos sin morir intentándolo.

A áquel la vida le sonríe, y su existencia se ve confortada por las innumerables experiencias diversas que se acercan a su puerta, y que él también busca. Son tan frecuentes que ya se acostumbró a estar siempre tan motivado y animado.

No siempre son grandes momentos. Desde pequeños detalles, se saborea esa sal que le da ese gusto extraño de placer. A cada rato se ve sorprendido con tan raras amalgamas de emociones que no es un misterio verlo sonriente y sorprendentemente enérgico a cada segundo.



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Proyección

No espero trasuntos de los días ni horas monótonas ni aburridas. No quiero rutinas preconcebidas ni planes acostumbrados, por muy cómodos y seguros que sean. Quiero apañármelas a diario con situaciones novedosas e inesperadas, y verme sorprendido con mis propios pensamientos y actitudes.

Así tenga que caminar por vericuetos, con gusto los aceptaré si estos me brindan originales destinos.

¿Acaso he firmado un contrato con el aburrimiento? Seguro rescindiré con llamas tan infame atadura.

No atañen a mi vida cuadriculadas y repetidas sucesiones de eventos conocidos. Atañe a mi existencia la magna fruición por la vida y los desmedidos regalos que ofrece. Me corresponde deleitarme con exageraciones y detalles, y cosas aparentemente normales. Me corresponde resarcir del profundo daño y desesperanza a quien la vida le ha mostrado siempre la misma cara, y la misma expresión plana e incolora.

Deseo escuchar el cotillero de las intrigadas gentes que se preguntan por la razón de la gravedad que atrae tan desordenados e innovadores acontecimientos a mi fuerza juguetona pero intensa.

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La sorpresa se pasaría el día papándome las horas y los pensamientos, y quizá se propalarían invectivas contra mi invisible más no inexistente responsabilidad y compromiso. Tales insultos serían delicias a mi oído.

No me veo amilanado más por el tedio, y ya no cae mi ánimo con las rígidas rutinas que se presentaban frías con los amaneceres. Mis atardeceres abatidos se transformaron en insospechados trasfondos y las noches dejaron de verse en blanco y negro.

Tal vez soy un acobardado, y es que el llevar una vida tan poco interesante me causa tal miedo que quedo aturdido y sin acción. Le tengo fobia a la monotonía, al aburrimiento, al hacer siempre lo mismo, a decir siempre lo mismo. Me hastía la falta de originalidad y novedad en mi vida. Me enferma, me desespera.

Yo le digo a la gente que soy asocial y muy callado. La gran mayoría me dice que no parece. Tal ha sido mi empeño y mi perseverancia, poco a poco mejoré y aunque falta mucho todavía, he cambiado ostensiblemente.

Así, algún día diré que soy aburrido y la gente no me creerá. Así, algún día quiero poder decir: "Mi vida era muy plana y aburrida, pero ahora sería una blasfemia decir eso".

No aflojaré en mi empeño, no retrocederé, no cejaré nunca. Pues las oportunidades y las decisiones las creo yo, yo construyo mi realidad y yo hago que las cosas sucedan. Yo soy el que tengo que sorprenderme a mí mismo, y no seré nunca aburrido para mí mismo.

Yo creo mi mundo con mis pensamientos y deseos y lo haré con tal ímpetu que necesariamente se verá recompensado mi esfuerzo.


Agosto 20, miércoles. 2008.

 
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