Somos ángeles de la vida y de la muerte,
empecinados en una imperecedera lucha
por nuestra salvación.
Nacidos para establecer vías infinitas
hacia la felicidad inalcanzable,
a través del espacio y del tiempo
explotamos insistentemente nuestras almas
con el fin único y desolador
de encontrar el elixir
de la felicidad humana.
Consumimos los segundos como buitres...
Los verdaderos ángeles de la muerte,
nos guiarán un día,
con la carne destrozada,
al verdadero infierno de la putrefacción.
Quizá no sigamos a las aves de la muerte,
quizá dentro de nuestros cerebros carcomidos por la razón,
creemos un límite de tiempo y espacio,
en donde seamos guerreros,
siempre encaminados a la destrucción.
Quizá nos escondamos
en la noche
en los resquicios
de nuestra mente
Al amanecer acometeremos otra vez
la lucha,
nos encontraremos
cara a cara
con miles de espejos
Entre calles sonrientes,
nos deleitamos
con nuestra autodestrucción,
felicitando nuestros espejismos
y celebrando nuestra independencia
de la vida y de la muerte,
de sus ángeles y sus aves,
Todo el trabajo lo hacemos nosotros...
¡Ah, la raza humana!
Deseo convertirme en otro. Un otro renacido de las cenizas que se fusionaron inconstantes desde esa infancia impura y semi-vacía que me enclaustró por años en represiones y controles innecesarios. Resucitaré el instinto.
Recogeré esas arquetípicas señales confundidas en mi yo que guardan recelosamente, como un tesoro, esa inmediatez del acto, propia del animal, programado naturalmente para responder, como un reflejo, al mundo.
Recogeré esas arquetípicas señales confundidas en mi yo que guardan recelosamente, como un tesoro, esa inmediatez del acto, propia del animal, programado naturalmente para responder, como un reflejo, al mundo.
Me emociona secretamente perseguir tus sombras, como si fuera un cazador habilidoso en busca de los misterios del mundo, de tu mundo. Busco afanosa pero controladamente los velos que cubren tu ufanía, tu oculto desprecio por el mundo y tu transparencia silenciosa.
¿Sabes qué es lo que me abruma profundamente? Esa transparencia. Parece falsa, parece fabricada especialmente para mí, para que yo quede envuelto en su larga seda, que luego me estrangulará tan lentamente que yo no sienta la muerte. Su suavidad infame me insinúa violentamente grandes secretos y una puerta invisible, cuidadosamente elaborada dentro de todo: la entrada a la verdadera esencia tuya.
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