Deceso [Versión original]


Ven, y mira dentro de su mente, laberintos derrumbados y misterios complejísimos en labores de parto, sobre las paredes de polvo de esos laberintos que los pensamientos intrincados todavía mantienen en pie, a pesar de su escasez.

Mira los caminos básicos y simples por los que transita su vida, contempla con asombro la sencillez y la transparencia de sus pasos. No hay sofisticación ni enredos complicados en sus pupilas ni mucho menos en sus neuronas: un ser humano básico, apenas levantado hacia la vida, sólo con el aire en los ojos coloridos, un aire diferente que nace y renace sin descanso, un aire hambriento de mundo, y de vida.

¡Un aire esperanzado llorando sobre el romanticismo, los ideales y las fáciles pero imposibles ideas de fuerzas desconocidas y poderosas rigiendo el curso loable de su mañana!

Ven, y conversa con él, inocente y desprevenido. Oye sus palabras cabizbajas y apesadumbradas, oye sus ideas nada suspicaces y sus discursos flacos y crédulos. De seguro te sorprenderá su confesión, esa sobre la depresión con sus sombras terribles en la lluvia y en la noche, acechando sus descuidos y mutilando sus creencias, tomando poco a poco cada parte de él, aprovechando su vulnerable disposición en un mundo gigantesco y prácticamente desconocido, con diminutos cielos azules y tranquilos.



Rostros - Xolotl Polo
Artista: Xolotl Polo

Ven, y observa de cerca su vida: noches interminables de corta inspiración y pesados insomnios, madrugadas amantes de las pesadillas copulando sobre su cabeza con el vigor de los animales en celo y con la violencia de los depravados y enfermos, pesadillas que con sus brazos larguísimos le derriban para que no pueda huir y le cubren la boca para que sus gritos se devuelvan a sus pulmones.

Contempla su morir en un atardecer sórdido, intenso, opaco y mustio, con su andar preocupado y lento, contémplalo por última vez como un alma con carne, despídete de él con calidez y amabilidad, dale la oportunidad divina de partir inexpresivamente a un mundo que no le rechaza, el mundo de la nada, que todo lo admite.

Si alguna vez crees verlo de nuevo no le ignores, pero no le pidas que vuelva, el regresar es tan doloroso así como la partida, y sólo hay un tiquete en la eternidad para hacer el viaje, un viaje que se hizo muy temprano, un viaje que encadenó la fantasía y las corazonadas repletas de instintos filantrópicos y dulces maneras.

Es un sepulcro ahora, es una versión enterrada, que después de tanto tiempo se ha diseminado en el mundo, es un alma que ya no es mía.

Sábado, 11 de octubre de 2014

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